1. Crea tu alter ego
Responde estas preguntas:
- ¿Qué cualidades te gustaría activar en ti?
(ej.: calma, firmeza, claridad, humor, seguridad…) - ¿Cómo se llamaría esa versión tuya?
Puedes usar tu nombre con un matiz: “Yo Clara”, “Yo Firme”, “Yo Serena”. - ¿Cómo se mueve, habla o piensa ese alter ego?
- ¿Qué frases usaría?
👉 Ejemplo:
Alter ego: “Yo Serena”
Cualidades: calma, claridad, límites suaves.
Frases: “Puedo escuchar sin perderme”, “Estoy presente y adulta”.
2. Actívalo antes de hablar con tu madre
Antes de una conversación, mensaje o encuentro, prueba esto:
- Respira hondo.
- Imagina que te colocas “el traje” de tu alter ego.
- Di internamente:
“Hoy hablo desde mi versión adulta.” - Observa cómo cambia tu postura, tu tono y tu energía.
3. Usa tu alter ego para romper un patrón
Piensa en una situación típica con tu madre donde te sientes pequeño/a o reactivo/a.
Ahora pregúntate:
- ¿Cómo respondería mi alter ego aquí?
- ¿Qué haría diferente?
- ¿Qué límite pondría?
- ¿Qué no repetiría?
👉 Ejemplo:
Tu madre te hace un comentario crítico.
Tu yo habitual se encoge.
Tu alter ego dice con calma:
“Mamá, te escucho. Y esto lo decido yo.”
4. Integra la experiencia
Después de usar tu alter ego, escribe brevemente:
- ¿Qué sentiste?
- ¿Qué cambió?
- ¿Qué te sorprendió?
Esto ayuda a que esa versión tuya se vuelva más natural.