1. Ejercicio de reconocimiento básico

1. Siéntate en un lugar tranquilo.
2. Respira profundo.
3. Imagina a tu madre delante de ti, tal como es o como fue.
4. Di internamente (o en voz baja):
“Tú eres mi madre. Yo soy tu hijo/a. Gracias por la vida.”
5. Observa qué ocurre en tu cuerpo: calor, resistencia, emoción, calma…

👉 No busques sentir algo concreto. Solo observa.

2. Ejercicio de tomar la vida

1. Coloca tus manos sobre tu vientre o tu pecho.
2. Imagina que la vida entra en ti desde atrás, como un flujo cálido.
3. Repite lentamente:
“La vida me llegó a través de ti. La tomo tal como me fue dada.”
4. Permite que la frase haga su trabajo.

3. Ejercicio para trabajar resistencias

Si sientes rechazo, dolor o distancia, puedes decir internamente:

– “Lo que viene de ti lo tomo. Lo que es tuyo, te lo dejo.”
– “Honro tu destino y yo tomo el mío.”

Esto ayuda a *dejar de cargar lo que no te corresponde*.

4. Ejemplo práctico

Imagina que tu madre fue muy crítica o distante.
Tomarla no significa justificar su comportamiento.
Significa decir internamente:

“Lo que no pudiste darme, lo acepto como parte de tu historia. Y aun así, tomo la vida que me diste.”

Ese movimiento libera fuerza.