Estos ejercicios son sin duda los más importantes, así que dale!! No te hagas el remolón, que te veo!!

1.Carta a tu niño interior ✉️ 

Este ejercicio te ayudará a conectar con tu parte más vulnerable y amorosa.

Pasos:

      1. Busca una foto tuya de la infancia que te evoque ternura o emoción.
      2. Obsérvala con atención. ¿Qué sientes al mirar a ese niño? ¿Qué emociones surgen?
      3. Escribe una carta desde tu yo adulto. Háblale con respeto, amor y protección. Dile que ya no está solo, que tú estás aquí para cuidarlo.
      4. Incluye frases reconfortantes como:
        • “Te veo, te escucho y te entiendo.”
        • “No fue tu culpa.”
        • “Ahora tienes mi apoyo incondicional.”
        • “Eres valioso y mereces amor.”
      5. Si lo deseas, hazle un dibujo donde lo llevas de la mano, simbolizando tu compromiso con él.

Este ejercicio no es racional, es emocional. Permítete sentir, llorar, abrazar. Tu niño interior necesita tu presencia auténtica.

2. Reconfortar al niño vulnerable en momentos de dolor 🤲

Cuando te sientas herida, agraviada o emocionalmente desbordada, puedes aplicar este recurso sencillo pero poderoso:

Pasos:

      1. Coloca tus manos sobre el centro de tu pecho, donde simbólicamente habita tu niño interior.
      2. Respira profundo y siente el contacto cálido de tus manos.
      3. Dile a tu niño interior frases que lo alivien:
        • “Esto que ha pasado no define quién eres.”
        • “Tú eres inocente.”
        • “Estoy contigo, no estás sola.”
        • “Te amo y te protejo.”
      4. Permanece unos minutos en ese estado de conexión, hasta que sientas calma.

Este gesto es una forma de reparentalización emocional, donde tú misma te conviertes en la figura segura que tu niño necesitó.