Estos ejercicios son sin duda los más importantes, así que dale!! No te hagas el remolón, que te veo!!
1.Carta a tu niño interior ✉️
Este ejercicio te ayudará a conectar con tu parte más vulnerable y amorosa.
Pasos:
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- Busca una foto tuya de la infancia que te evoque ternura o emoción.
- Obsérvala con atención. ¿Qué sientes al mirar a ese niño? ¿Qué emociones surgen?
- Escribe una carta desde tu yo adulto. Háblale con respeto, amor y protección. Dile que ya no está solo, que tú estás aquí para cuidarlo.
- Incluye frases reconfortantes como:
- “Te veo, te escucho y te entiendo.”
- “No fue tu culpa.”
- “Ahora tienes mi apoyo incondicional.”
- “Eres valioso y mereces amor.”
- Si lo deseas, hazle un dibujo donde lo llevas de la mano, simbolizando tu compromiso con él.
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Este ejercicio no es racional, es emocional. Permítete sentir, llorar, abrazar. Tu niño interior necesita tu presencia auténtica.
2. Reconfortar al niño vulnerable en momentos de dolor 🤲
Cuando te sientas herida, agraviada o emocionalmente desbordada, puedes aplicar este recurso sencillo pero poderoso:
Pasos:
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- Coloca tus manos sobre el centro de tu pecho, donde simbólicamente habita tu niño interior.
- Respira profundo y siente el contacto cálido de tus manos.
- Dile a tu niño interior frases que lo alivien:
- “Esto que ha pasado no define quién eres.”
- “Tú eres inocente.”
- “Estoy contigo, no estás sola.”
- “Te amo y te protejo.”
- Permanece unos minutos en ese estado de conexión, hasta que sientas calma.
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Este gesto es una forma de reparentalización emocional, donde tú misma te conviertes en la figura segura que tu niño necesitó.